viernes, 12 de febrero de 2016

AUTOPSIA DE UNA MENTE PRODIGIOSA- PARTE XVIII (NANA DE CASIOPEA)

Mare tengo un niño rubito y de ojos traviesos, que no me duerme y que se imagina mundos desechos. Mare mi niño quiso soñar y la noche no le dejaba. ¡Ay! Mare mi niño es mi mundo y su cama su universo, le canto, le susurro y no me coge el sueño…

Duerme mi niño duerme escucha esta mi voz que le canta a tu corazón.
Duerme mi niño duerme por que el sol se ha ido, me dijo que se quería ir a jugar a otras tierras más allá del mar.
Duerme mi niño duerme que la luna mira envidiosa el brillar de tus ojos soñadores, que inventan y que se divierten, que miran, que hablan, que no mienten.
Duerme mi niño duerme que en la oscuridad de tu cuarto yo vigilo, te espanto las pesadillas, a los monstruos y te traigo alegrías.

Duerme mi niño duerme que la noche es negra, aquí sentado estoy en tu puerta.
Duerme mi niño duerme que los Titanes se alejaron al ver la luz que yo te guardo.
Duerme mi niño duerme para que llegues a mundos de inocentes, para que corras libre y sin miedo a la muerte.
Duerme mi niño duerme y sé más rápido que la aurora, despuntando por mis valles y despertando a mis alondras.

Duerme mi niño duerme que la luna se siente sola, que juguetea con tu pelo, que se queda dormida viendo tu sueño.
Duerme mi niño duerme que me siento viejo y me hago niño cantándote para tus sueños.
Duerme mi niño duerme que tu cama es un lienzo, píntame de bonitos colores los mundos que ver yo más quiero.
Duerme mi niño duerme que la noche se nos hizo destierro, contando las minutos y soñando las horas para tu regreso.

Duerme mi niño duerme que sin ti yo me muero, muero por tus ojos, muero por tu sonrisa, muero por la ternura con la que me miras.
Duerme mi niño duerme que la noche ya llegó y la luz de Casiopea nos abandonó.