Bajo la mirada fiera de un niño me encontrareis repujando corazones de cartón, observando la jindama y sus venideras.
Bajo la mirada del que quiera mirar hallareis mi redención bajo una gran luz, luz de color azul.
Las calles vacías de corazones no contemplan el florecer tierno de verdes sentimientos; dame calor que me siento frío por dentro.
Dame tu luz, tu luz calidad de invierno, dámelo todo dame ese beso.
Bajo la mirada del titiritero veréis cambiar su forma de mirar. Mil caras con las que jugar, sólo tu verdad lo descubrirá bajo el cieno. Dale forma a la marioneta de este titiritero, que no es trapo ni muñeco. Toca a la puerta que te abro el pecho, rezuma amor pero está roto por dentro. Matad, matad al titiritero.
Bajo tu mirada de azul terciopelo encuentro la flor de lis por la que tantos otros perecieron; coraje, pasión y sentimiento , haré una bandera que la vea el mundo entero. Muéstrame el norte, el camino recto que me envuelva en ensueño.
Bajo la mirada de un sueño pediré sentirme eterno, déjame escapar a tu universo de luces y sombras, de palmeras en invierno, de dinosaurios dormidos por lo incierto.
Bajo mi mirada me encontrareis dándole puñaladas al cielo, con lengua de madera, esperando que llegue la hora de lo incierto. Infinita, infinita redención a este cuerpo.
