¿Donde te quedastes niña? ¿Donde?.
¿Que observas con esa desdicha que tanto asusta a hombres prietos, orgullosos de haber vivido en el cieno?
No eres tormenta ni niebla, no eres producto del que piensas...
¿Donde están tus ojos niña? ¿Donde están?, perdidos en la espesura de un cajón cerrado por el infortunio de no poder ser lo que pudo ser, por ser perra dura.
¿Donde encontramos el calor de esas manos en noches en vela?
¿Donde estas que no te veo? ¿Donde estas que no te siento?
Niña olorosa, clamorosa, niña de mis huesos, de mis tiernos pensamientos.
¿Donde se quedó el brillo de tus pétalos en flor? Aquellos que cantaban a mis primaveras...
Anoche sentí frío y me quedé sentadito buscando en mi bolsillo el pañuelo donde poder liar todo aquello que no podías tragar.
Mujer risueña despierta corre despierta, no sientas la frustracion de aquel que vivió asumido en su miedo y que fue devorado por criaturas de barro. Corre niña corre que al final del caminito hay un árbol, en cuyas hojas veras miles de pañuelos que simbolizaran todos los días que te he echado de menos.
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