domingo, 30 de mayo de 2010
Lucidez. Parte II
La magia del momento se rompió, la belleza del ayer se tronó en rencor. Esputos por doquier hacen de espejo al reflejo de la marginación absoluta, de casas impolutas, llenas de goteras. Dioses hechos a techos de cuartos negros, palomas de colores se entremezclan con el humo de pipas de los indios que pueblan las aceras de viejas ciudadelas. Ahogar las penas en alcohol yo quiero, pero no te engañes que solo bebo una cosa llamada desidia que anida en corazones de hienas y sucias perras. Mirad al hombre reafirmado, ¡ La misma estampa de un santo!. Acallad bocas que dejan a la verdad como al teatro de los 40, poco interesante. Preparaos para esputar todo aquello sobre un personajillo que puebla el mundo de las ideas, y no me refiero a Dios, ¡sino a ti señora No!
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