Sumisos todos ante la llegada de la gran voz. Susurros de inconscientes manos martirizan las sensaciones de un dulce escritor.
Sumisos ante obra inacabadas, inconclusas, que son penetradas en la piel, que no se refieren al fin de la humanidad, tú humanidad.
Es sabido que la palabra viene dada por la voz .Y la voz oculta no siempre es clara y pura. Voz que guardas tus alegrías y tus deseos, voz que arreglas entuertos, voz que en tu distancia no produces eco. Voz que perturbas la tranquilidad de viejos.
¿Que es lija y terciopelo? sino una contradicción.
¿Que es vano? sino sensación de vacío.
¿Que es un sentimiento? sino algo a lo que se aferra lo humano, enfermedad sufrida y ampliada por minuciosas horas de esperanza.
Y es la miseria que atañe al Rey, la que hace sacar en las gentes, esa ansia de soledad y perdición.
¿Cuál es la mejor alegría para el Rey pescador?, ¿Sumergirse en mares de olvido?
Y es en compañía de las musas cuando el pintor, el escritor, el orador e incluso el dictador dan lo mejor de si, son esas musas las que inspiran en la penumbra y son estas las que no vuelan, no se alejan, no despegan.
jueves, 10 de junio de 2010
Aqueronte. Parte II
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