Y es en el momento de la caída cuando suspirando me veo reflejado en tus pupilas. Tierras doradas de manos yertas aclaman mi ente, praderas verdes cantan requiebros de muerte. Es en el momento de la delicia cuando viene la musa maldita, la maldita musa de mi vida. Trompetas anuncian el parto de la loba, que rompe el silencio con quejidos de dolor.
Loba siniestra, loba hambrienta. Loba que amamantas a los cachorros de mi histeria.
Es por lo que siento que siento lo que digo y es el olor maldito de putrefacción lo que siento al ver tu imagen solapada en la entereza de mi tierra.
Son lunas de arena, son lunas nuevas las que te llaman, loba. Siendo este el fin del pensamiento ajeno y del fiel siervo. Es el momento de caer en la cuenta de tu historia macabra, fría y sola. Es momento de no ser momento y guardarme algo más para otro momento de insomnio y sueño, de pereza y arrebato del dueño de mi presente pienso.
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