Vientos de cólera se levantan a mi pasar, por este mes de octubre, otoño tardío y lúgubre. Son cólera los pensamientos a la espera de lo que denominaremos sarmientos. Apatía irrisoria que frustra tus amplios y locuaces sentimientos. Agonía de vida y resurgir del recuerdo, sola delante de lo no bello, con cara triste y alma al suelo. Perra moribunda, callejera de lo ajeno. Loba hambrienta de apestoso siervo. Son los lugares estos los que me entristecen la pluma, son sentimientos descritos en tierras oscuras. Noches de octubre con blancas lunas, noches de otoño sin locura. Dame sarmientos que quiero sembrar mi campo para que sea acariciado por el viento. Dame lluvia que moje mis lunas.
Son noches de carcoma, y de pies en polvorosa, son noches de lectura de mi perra-loba.
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