jueves, 12 de mayo de 2016

AUTOPSIA DE UNA MENTE PRODIGIOSA- PARTE XXI (PROMESAS)

Prométeme que serás la brisa suave que me meza en una noche cálida de verano mientras me hallo sentado buscando en el horizonte el resurgir de tu figura risueña, contando las horas para poder sentir cerca ese perfume embriagador que te envuelve y que me recrea.

Prométeme ser aliento tenue cuando no me encuentro, cuando parezca perdido y solo tú seas la luz que me lleve, que me lleve cerca de las estrellas; no eres banalidad, no eres mariposa pasajera, eres movimiento dentro de mi cabeza, los dos juntos cerca de las estrellas.

Prométeme que te irás deprisa, que llegaras sin prisas, que me contaminarás de por vida; que serás efusiva, ardiente, valiente, soñadora, incansable, luchadora, lectora de mis historias inventadas, observadora de mis inquietudes, de mis alegrías, de mis desgracias y de mis triunfos.

Prométeme que me guardas ese abrazo que nunca me has dado, que siempre he añorado, que es revitalizador y a la vez un tanto amargo; regálame tu calor humano, tu mirada plena que me cuenta y que me hace revivir mis pobrezas.

Prométeme que siempre seré parte de tu historia contada a medias, que soy una mañana de lluvia en un día de invierno, que soy el sol que te tuesta mientras estás tirada en la arena, que soy un páramo desierto lleno de amapolas nuevas, que seré niño para escucharte lo que me cuentas, que soy psicólogo de tus locuras aviesas, que soy tu lienzo en blanco en momentos de inspiración plena.

Prométeme que me estarás esperando en tu puerta una tarde cualquiera, viéndome pasar como vieja austera, no me importa la edad que tengas, te prometo que siempre guardare el recuerdo de todo aquello que eras, mi princesa de cuento, el primer viaje al centro de tu pequeño universo, el paseo de vuelta a casa bajo las farolas, los momentos de invertir en bolsa, el primer despertar acompañado… la mariposa que se me escapó volando. 

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