miércoles, 31 de marzo de 2010

MI REALIDAD.

Volvía a ser dueño de mí mismo, aunque sólo como esclavo y servidor de una imagen venerada. No puedo recordar, sin, una cierta emoción, en aquel tiempo. Con íntimo, profundo esfuerzo, intenté hacer surgir de las ruinas de un período de mi vida un nuevo "mundo luminoso", y viví de nuevo entregado al solo deseo de derrocar en mí la oscuridad y el mal y permanecer a plena luz, de rodillas ante mis dioses.

Hermann Hesse

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