miércoles, 18 de agosto de 2010

NÁCAR Y AZAHAR

Mira mi buen amigo Pablo su calavera de plata sumida ha destiempo entre la tierra y el cielo, bajo los olivares de dos mundos los cuales no comprendo. Amigo, bajaré a los infiernos para comprender el por que de los odios internos entre amores propios.
Nácal, sangre y tierra, bajo el cri cri de una noche negra con otras tres calaveras le , en la montaña del entierro de las madres viejas. Mira los caballos como beben el agua estancada en las cuencas de su calavera, calavera de plata. Suenan campanas, el tiempo te abraza y te destroza las entrañas. Abanicos de corriente darán gloria al día de su muerte.
En su lecho rodeado de verde, ¡Verde que te quiso verde!
Mi garganta llena de arañas me anuncia la hora. Vida y sueño, Romancero y Así que pasen cinco años no olvido lo que un día dijo. Vida y obra desde la ciudad que no duerme hasta su Granada. Cascadas de aguas bañadas por lunas bajas, calaveras y nácal se alojan en lo mas hondo de mi sentido.
Y es en esta tierra dónde dejó sus cinco sentidos, azahares y amapolas crecen en su pecho de rosas.
A la venida de los gitanos, se verán lágrimas amargas por el llanto de la pena, que producen el sonido de las balas contra su calavera.
Una tumba y cuatro amapolas en la madrugada de Agosto teñían de verde las sombras oscuras, pequeños quejios de dolor rompían el dulce silencio de la bruma, mientras de su cabeza y su pecho no cesaba de manar agua de flores. Fue un 18 el día en que lo vieron marchar a tierras de nácar y azahar.

martes, 3 de agosto de 2010

PENSAMIENTOS DE DULCINEA

Bajo pinos me encuentro, acebuches muertos. Zonas de bruma ante mis ojos se deslumbran, monumentos al buen hacer y a la locura se levantan por cada esquina de mi cordura. Bella la mañana de la tala de la vida, de la matanza de corazones inertes en pechos de plomo.
Locura y cordura unida por frágiles trozos de metal desdoblado. Escupidera, espada y rocín flaco; vida y muerte van de la mano. gira, rueca gira, que este es el momento de ametrallar las sombras con miradas de petulante agonía.
Acompañado por lacayo locuaz, por hombre de poco entender.
Sentada en un lindo olivar rodeada de lajas y sarmientos, de pellas de barro dispuestas a ser lanzadas a diestro y siniestro.
Bajo pinos me encuentro, acebuches muertos, encinas siniestras, rostros del pasado aún montan a caballo; Federico que aun me sigue llamando rodeado de gusanos con un agujero en su prodijiosa cabeza, en tierra de nada, en esta tierra mundana.
Sola en mi rincon esperando la llegada de un bribón, yo no estoy loca, yo no estoy loca. Andrajosos recuerdos de aquel tierno caballero, pelo blanco, barba del mismo color.
¡Rápido rocín flaco que no se lo que voy hacer!
Bajo los pinos me encuentro, acebuches muertos, cenista amarilla como las hojas del libro que me vió nacer.

domingo, 1 de agosto de 2010

Gusto a nada

Perros callejeros, golondrinas tuertas. Risas molestas de paladares grises. Bocados de tierna cebolla... Olores de jazmín en sus altares. Amarillo acenista, verde esperanza, roja la sangre que corre por tu garganta.
Valientes caminares por cochombrosos campos yermos. Sonríe la Niña Cosa ante su nana.
Colores varios en cielos tristes despejados, pesanumbrado sol del día de los girasoles, hipocresía infinita en saludos de falsas sonrisas y amargas miradas. Hilos de seda de color plomizo sobre la mirada de la Niña Cosa.
Y todos son sentimientos de uno que mordió una vez una cebolla, con pluma fina y cortante, amigo de la parca y de lo inexplicable, de la noche mas dulce y noches violadas. Mares tranquilos y barcas perennes en montes falsos.
Y todo esto al morder lo mas dulce que ha dado jamás la tierra, la cebolla, esa linda cebolla.