Es la turbación del momento del día después, es la ofuscación de la veneración de los pasos de la virgen del fracaso. Son días de hambruna y cosquilleo en la barriga, son horas de cuentos de princesas y ogros malvados.
El día amanece, los ojos rojos y los pies fríos. Escozor por dentro y no consigo olvidar que es lo que me propuse para ti. Es el inicio de una transición de lo irreal a lo cierto, de lo irrisorio a lo serio. Pensamientos, sentimientos sobre divinidades de papel de fumar y todo para llegar a lo alto de la montaña que me lleva a ti.
Y es el instante en que me vi en el suelo zancadilleado por un mal dios, falso en motivos y vacío de sentimientos.
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