Dicen que soy todo odio, que es ese odio lo que me impide darme cuenta de la situación, de que pierda el control al escuchar las palabras mágicas... Dicen que el rencor profundiza y hace herida, que hace al hombre indomable y quizás por eso soy como la noche y el día. Cuentan que me miras al pasar por las esquinas, que me espías y que sueñas en el mal país de las maravillas. Sabes mejor que nadie que me alimento de canciones, libros y sueños y que bebo el néctar de las flores que pisas, que no son petunias ni orquídeas, son rosas marchitas. Fumo, fumo cosas que nadie jamas imaginaria, desde olores, hasta bocetos de lugares que me recuerdan lo que un día fui. No me entretengo pues no me sobra el tiempo, entre tanto voy descosiendo el colchón de los dos, que fui tejiendo con el tiempo, no creas que avanzo pues como soy un ser bago lo hago cuando el odio y el rencor hacen acopio. Y de tanto en tanto sabrás que en mis cristales se refleja la miseria y el dolor de eso que llaman corazón, y sinrazón. Dicen que en el rastro, de gitanas con hierba buena y tabaco, venden aun amor, sueños y libertad. Amor viejo y austero, sueños rotos y liberad enjaulada por el miedo...
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