Te sublevas en cada uno de los poros de la piel
demacrada por el tiempo. Eres rebeldía y
ensueño, eres mujer y cielo. Parte oscura, brillante
e hipnotizante, reflejo de las pretensiones de un
pobre desdichado, martirio de las horas que
lo tienes a tu lado.
Te sublevas, te escucho y se ahogan las palabras de
tristeza, de llanto, de pena. Mujer inconformista y
traviesa, mujer que cualquier hombre añora por
la que cualquier hombre se asombra.
Te sublevas y ante este hecho no puedo hacer
nada. Te imagino, te pienso, te mezclo, me disparas,
tropiezo, me levanto sincero, me besas, te beso,
te abrazo, me arrancas otro beso, me miras,
te miro...
Te sublevas y yo me sublevo, arrastrando mi ser
a la locura de ser uno eterno, feliz y completo,
de ser yo de nuevo, de maravillarme con el
atardecer sobre tu pelo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario