El mundo era bello, si se contemplaba con la sencillez de un niño. Hermosas eran la luna y las estrellas, el riachuelo y la orilla, el bosque y la roca, la oveja y el escarabajo dorado, la flor y la mariposa. Bello y gozoso era el caminar por este mundo, de manera tan infantil tan despierta, tan abierta a lo cercano, tan confiada.
HESSE
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario